El Camino de la Costa: el portal de ingreso a la Patagonia atlántica

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Foto: gentileza Destino Viedma.
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Comprende un tramo de 130 kilómetros de la Ruta Provincial 1 entre Viedma y Bahía Creek, a través del cual se suceden pequeños pueblos costeros, imponentes acantilados, extensas playas vírgenes y colonias de aves y fauna marina.

Fotos: gentileza Destino Viedma.

El Camino de la Costa también es conocido como “la Ruta de los Acantilados” con distintos atractivos y actividades a orillas del mar sobre la Ruta Provincial 1. A 30 kilómetros de Viedma, la capital rionegrina, se encuentra el Balneario El Cóndor, el portal de ingreso a la Patagonia Atlántica. Esta pequeña villa turística ofrece alojamiento, gastronomía y excursiones para conocer el estuario del río Negro, sus extensas playas de arena, médanos, acantilados y una gran diversidad de aves. Cada verano se realiza la “Fiesta Nacional del Mar y el Acampante”, siendo ésta un ícono popular que residentes y turistas esperan cada temporada estival, para disfrutar de espectáculos artísticos y actividades recreativas y culturales. Una espectacular característica del lugar es la presencia de la Colonia de Loros Barranqueros más grande del mundo, que habita sobre los acantilados con más de 35.000 nidos activos. Es común verlos en cualquier sitio del pueblo y en las playas. Durante todo el año, se practican en El Cóndor distintos deportes vinculados como kitesurf, carrovelismo, surf, windsurf, kitebuggy y parapente.

Foto: gentileza Destino Viedma.

 

A dieciséis kilómetros de El Cóndor se encuentran las playas Bonita y El Espigón. Esta última se caracteriza por sus enormes restingas y un peñón o espigón natural que se interna ochenta metros mar adentro y ofrece excelentes condiciones para la pesca y el surf. Playa Bonita, por su parte, se distingue por la amplitud de su playa y la cristalinidad de sus aguas.

Siguiendo catorce kilómetros más por la Ruta Provincia 1, se llega a La Lobería, una playa verdaderamente singular por sus piletones naturales originados por la erosión del mar sobre la roca de los acantilados, los cuales se descubren durante la bajamar. Durante la temporada de verano, este balneario cuenta con playa de estacionamiento, restaurante, camping, baños y un carrito elevador que sortea la gran escalinata por la cual se accede al mar.

Foto: gentileza Destino Viedma.

 

Tres kilómetros más adelante, se llega a la Reserva Provincial Punta Bermeja, el apostadero de lobos marinos de un pelo más grande de la Patagonia, con 4000 ejemplares, creada en 1971. Desde el mirador, ubicado sobre los acantilados, es posible apreciar el comportamiento de los lobos marinos y de las aves que habitan el lugar: cormoranes, gaviotas cangrejeras, gaviotas cocineras, gaviotas capucho café, petreles, biguás, gaviotines y loros barranqueros. En ocasiones, se registra la presencia de elefantes marinos y de orcas que se acercan en busca de un lugar seguro para alimentarse.

Foto: gentileza Destino Viedma.

 

Más adelante, se llega al área de Bahía Rosas y La Ensenada, sitio frecuentado durante todo el año por pescadores aficionados que se ven atraídos por la profundidad de sus aguas y las óptimas condiciones para la pesca costera de tiburón, cazón, pejerrey, robalo, corvina, pez gallo y pez elefante, entre otros. Aquí se encuentran los restos del vapor chileno Ludovico, que naufragó en 1916 tras haber sufrido averías en la embarcación.

Finalmente, se llega a Bahía Creek, donde los acantilados pierden altura y dan paso a una bahía de agua clara, bordeada de médanos suaves. Esta aldea de mar se abre a ambos lados del camino con una extensa playa de arenas y conchillas que permite al visitante disfrutar de un lugar paradisíaco, ideal para pescar. En el sitio se emplaza un gran campo de médanos móviles, de aproximados 340 km cuadrados de extensión.

Fuente: Viedma Turismo