Vinos orgullosamente patagónicos

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En 2019 la familia Viola -pionera en la producción de vinos en San Patricio del Chañar- abrió un nuevo capítulo en su historia: Bodega Malma. Un proyecto que refleja su filosofía de trabajo: elaborar vinos que sean la máxima expresión del terruño a través de prácticas sustentables.

Por Revista AIRE
Fotos gentileza Bodega Malma

 

Hace más de veinte años, Julio Viola descubrió el potencial de San Patricio del Chañar para la producción de vinos de alta gama. Su visión pionera dio lugar al crecimiento de un nuevo polo vitivinícola en la Patagonia que, rápidamente, tomó proyección internacional. Hoy, la segunda generación a cargo de los hermanos Ana y Julio (h), lidera el “nuevo” proyecto 100 % familiar: Bodega Malma, haciendo foco en el crecimiento sostenido en calidad, la sustentabilidad de los viñedos y el impulso del turismo enológico en la región. 

-Si bien Bodega Malma surgió como tal en 2019, la familia Viola lleva más de 20 años haciendo vinos en San Patricio del Chañar*, ¿cuál es la impronta que impulsa a este “joven” proyecto? 

-Ana: Quisimos hacer un proyecto familiar que nos representara en un cien por ciento en nuestra filosofía de trabajo, a una escala más humana, en el cual pudiéramos formar un vínculo con cada persona del equipo y estar involucrados en todos los procesos. Para esta nueva etapa convocamos al enólogo Hans Vinding Diers como consultor porque nos gustan mucho sus vinos. Es alguien con quien comulgamos porque sabe lo que implica hacer vinos en la Patagonia y es un amante de este lugar. Con él iniciamos un proceso de cambio que dio lugar a lo que es Malma hoy.

-Julio: Estamos trabajando mucho en la sustentabilidad del viñedo, alineando en calidad todos los procesos para que el resultado final sea coherente con el trabajo diario. Este nuevo Malma tiene 20 años de experiencia que nos permite hacer foco en los vinos que queremos hacer y defender a la Patagonia. Estamos convencidos de que estamos en uno de los mejores lugares para producir vinos.  

 

-¿De qué manera trabajan la sustentabilidad en los viñedos? 

-Ana: Tenemos la certificación de sustentabilidad de Bodegas Argentinas para el uso racional de los recursos que fue desarrollada junto con el INTI, INTA y el INV y está reconocida en distintos países. Además de esa certificación, estamos trabajando en un proyecto de medición del uso de agua en el viñedo con un monitoreo satelital y caudalímetros para optimizar la cantidad de agua para riego. También medimos la huella de carbono para conocerla y así poder reducirla. 

-Julio: Tenemos un sector del viñedo que ya está en proceso de certificación orgánica, es una experiencia piloto que luego queremos replicar en otros sectores. Estamos trabajando en enriquecer el ambiente para que haya más flora y fauna y que la producción de vinos sea lo más amigable posible con la naturaleza. San Patricio del Chañar ya es una zona muy saludable para el viñedo de manera natural y eso es una gran ventaja. 

-¿Los efectos del cambio climático ya empiezan a verse en la Patagonia?    

-Julio: Afortunadamente, la Patagonia tiene un horizonte positivo en el marco del calentamiento global. Los mapas de calor de aquí a 50 años indican que esta zona será apta para el cultivo de la vid. Eso da la pauta de que es una actividad que puede seguir creciendo en esta región. Sin embargo, hay que ver qué pasará con la frecuencia de los fenómenos climáticos. Estamos ante un momento de incertidumbre en cuanto a eso. Antes, las grandes heladas caían una vez cada diez años, después una cada siete, luego una cada cinco, una cada tres y hoy es inviable pensar este viñedo sin protección contra las heladas. 

-Ana: Se sabe que los fenómenos climáticos en el mundo serán cada vez más extremos y hay que cuidar los recursos. Todos tenemos que sumar nuestro granito de arena. Si bien el río Neuquén es muy caudaloso y no tenemos el problema de agua que tiene Mendoza, hay que ser muy cautelosos en la región. Desde el punto de vista del cultivo, tenemos parte de nuestro viñedo cubierto con malla antigranizo y otro cubierto con defensa contra heladas. Proteger el viñedo es fundamental.

 

-El año pasado durante la primavera hubo meses con muchas heladas, ¿cómo las combatieron?

-Julio: Hubo heladas desde septiembre hasta noviembre, así que estuvimos monitoreando el clima todo el tiempo. A partir de determinado momento, una temperatura bajo cero puede afectar la producción. Entonces, hay que proteger los cultivos para que no bajen de cero. En Malma combatimos las heladas con agua. Esta técnica consiste en generar una película de agua alrededor del brote o de la flor o la yema, todo dependiendo del estadío. Mientras el agua se congela alrededor de la planta, el hielo va liberando calorías que hacen que el cultivo se mantenga en cero grados. De esa manera, la planta no sufre la helada. Es muy efectivo, pero, requiere de mucha atención, porque una vez que empezás con la defensa con agua, no podés parar. Resulta un punto crítico el momento de decidir prender o no el agua. Cada noche es una batalla distinta porque nunca sabés cuál es la última helada. Es una época de mucho estrés porque está todo en riesgo. El año pasado fue el primero que defendimos.

-Ana: En las noches de helada hay muchos nervios porque tenés que cuidar tu producción. Como fue nuestro primer año defendiendo heladas y cada zona es tan particular, no podés copiar recetas. Hay que aprender a poner todo a punto para ganar experiencia para el año siguiente. 

-¿Cuál será el próximo lanzamiento de la bodega? 

-Ana: Próximamente, vamos a incorporar dos Rosé. Nos gusta investigar y descubrir cosas nuevas, nuestro portfolio es algo dinámico. Y cuando imaginamos hacer un rosado, pensamos en un Merlot porque no hay rosado con esta uva en el mercado y es una variedad que nos gusta mucho y que en la Patagonia se da de forma excepcional. Junto con el Pinot Noir, son variedades icónicas de la Patagonia. Es un Rosé diferente, refrescante y con cuerpo. 

-Julio: Es un vino con mucho carácter que nos gusta hacer. Hacer un rosado más como los que ya hay en el mercado, no nos parecía. Éste es un rosado  distinto y vale la pena probarlo.  

 

-¿Qué proyectos tiene Malma a futuro?

-Ana: Seguir explorando es el sueño de todo aquel que está en el mundo del vino. Tenemos un proyecto con nuevos viñedos. Estamos en un momento de comunión entre el potencial del terruño y nuestros gustos, que no son uniformes ni monolíticos. Después de un proceso de autoconocimiento, estamos haciendo los vinos que nos representan, siempre conservando la elegancia y la fidelidad hacia lo que tenemos. Queremos pasarla bien haciendo lo que nos gusta. 

-Julio: Malma apunta a transformarse en una bodega ícono de San Patricio del Chañar y de la Patagonia, en base al trabajo de mejora constante en el terruño y en la bodega. Queremos hacer vinos que tengan trascendencia y que se ganen su lugar en el mercado argentino e internacional.  Soñamos lo más alto posible. También hemos encontrado nuevos lugares dentro de nuestras tierras aún no cultivadas y, a priori, encontramos suelos que son increíbles. Junto con el clima y la disponibilidad de agua que tenemos, estamos ante una oportunidad de generar nuevas expresiones de la Patagonia que hasta ahora no se conocen. 

Bodega Malma

Ruta Provincial N°7 y calle 15, San Patricio del Chañar, Provincia de Neuquén.

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Malma restaurant

Abierto de miércoles a domingos con reserva previa.

resto@bodegamalma.com 

+54 9 299 409 3654

Visitas guiadas a la bodega

Lunes a viernes de 9 a 16 hs.

Sábados, domingos y feriados de 11 a 17 hs.

+54 9 299 536 2700

visitas@bodegamalma.com 

*La primera bodega de la familia Viola fue Bodega del Fin del Mundo, emprendimiento que en 2019 pasó a manos de Corporación América. 

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