La Cruz celebró 21 años de buena cerveza y amistades

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La cervecería La Cruz ha sido un punto de encuentro en Bariloche durante más de dos décadas. Con su birra artesanal única y un ambiente acogedor, este lugar se ha convertido en ícono local y un destino ineludible para los amantes de la cerveza en Argentina.

Texto: Cintia Soldatich | Fotos: Clara Bustinduy

La cerveza de La Cruz tiene su slogan: «Cerveza con carácter» y, sin dudas, lo es. Su creador es Francisco «Pancho» Santa Coloma, ingeniero petrolero que decidió durante la década del 2000, dejar el rubro para dedicarse a fabricar cerveza. 

– ¿Cómo nació la cerveza La Cruz? 

-En los 90 ‘s empecé a viajar y a ver que existían otras cervezas mucho más ricas y buenas que las que teníamos acá. Empecé a hacer cerveza en casa como hobby, como homebrew y después con el tiempo dejé mi profesión de ingeniero petrolero, me dediqué a ser cervecero y decidí abrir la primera fábrica de cerveza embotellada. Empezamos con un lugarcito muy chiquito, conocido como el Almacén de Manolito, para hacer pocos litros… Nos dimos cuenta que las botellas no eran viables y empezamos a comprar barriles y a embarrilar la cerveza. También vimos que nos faltaba una pata comercial, porque el público venía a la fábrica y se quería quedar ahí a tomar una cerveza. Entonces pusimos el bar. Y cuando te querés dar cuenta, una cosa llevó a la otra.  Y terminamos poniendo un bar, ampliando la fábrica y extendiendo todo.  

– ¿Es cierto que cambió muchísimo el bar en este tiempo? 

-El lugar que alquilé hace 21 años era una casita chiquita. Adelante había un almacén y alrededor era todo campo. En su momento la gente, al almacén de Manolito, llegaba a caballo a comprar. Es increíble lo que pasó en 20 años, es increíble… La heladera del Almacén de Manolito era la heladera del bar. Cuando fuimos armando el bar y construyendo, terminó quedando y ya no se puede sacar, así que la conservamos ya como un recuerdo. 

 

  

¿Cuáles fueron las primeras cervezas que hiciste? 

Siempre fueron “ALE’s”, creo que de hecho, hicimos la primera IPA del mercado.  Nuestro slogan es «cerveza con carácter» y me gusta que sea así. Por ejemplo, que la IPA sea lo más amarga del mercado, que la Porter, dentro de su estilo tenga el mejor tenor de la rigidez de la porter sin irnos a una Braun Porter. La Scottish está un poquito sobrepasada de whisky y de ahumados, el estilo lo permite, pero siempre tratamos de ir al borde de cada estilo. 

Hay algo que se llama “bebilidad” de la cerveza, y nosotros tratamos que no sean tan ligeras o tan fáciles de tomar, sino que tengan carácter. Que sean cervezas que se destaquen. Hasta la Golden es una hoppy golden.  Y esa es la birra que siempre hicimos. 

– ¿Seguís manteniendo la receta «original»?

-La receta original no existe porque cambian los insumos y entonces cambia la receta.  Por mejoras, por cambio de gustos y, reitero, por cambio de insumos. Y también cuando hicimos la mudanza de Nilpi a Esandi, pasamos de cocinar con fuego a cocinar con vapor. Y ahí tuvimos que ajustar todo. El vértigo fue ese cambio. Porque siempre mantuvimos las ollas originales, y en un momento tuvimos que elegir entre lo nuevo y lo original y decidimos avanzar con lo nuevo, ¡qué momento! Pero resultó. 

Historia de La Cruz

“Hace más de un siglo, el viejo McLean trabajaba en una gran fábrica de cerveza de Irlanda marcando con una cruz las bolsas de cebada de mala calidad que debían ser desechadas. Durante la noche, sus hijos las recogían para producir una exquisita cerveza según la antigua receta familiar, ya que en realidad, el viejo tiraba el mejor cereal. Para él esto no era robo, era hacerle justicia a la cebada. Hoy producimos cerveza en Bariloche con el mismo método del viejo McLean, pero obtenemos la cebada honradamente.”

– El público los elige hace más de dos décadas, ¿qué se siente? 

-Nos encanta. El público que viene a La Cruz es ecléctico. Siempre viene gente o muy grande o chicos de dieciocho años y con una dispersión social muy diferente. Pero siempre todos relajados. 

Después tantos años seguimos teniendo público de esa época.  El bar cambió con cada modificación, con cada crecimiento, incluso, cuando decidimos mudar la fábrica a la calle Esandi en el 2012 y dejar en la calle Nilpi solo el bar. Pero siguieron viniendo y nos pone muy felices. 

La Cruz es también un lugar de encuentro para la comunidad local y turistas que visitan la ciudad. Con un ambiente cálido y acogedor, es un espacio donde se han generado grandes amistades y se han compartido innumerables momentos inolvidables. “La gente es lo que hace especial a este lugar”, comenta uno de los clientes habituales. “Aquí he venido con amigos, con mi familia, he conocido gente nueva y siempre he disfrutado de una buena cerveza y una excelente compañía”, agrega.

Este lugar ha visto pasar generaciones de clientes, desde aquellos que vienen desde el inicio, hasta los jóvenes que recién comienzan a descubrir el mundo de la cerveza artesanal. «Seguimos teniendo público que viene desde hace 21 años. En el interín hubo gente que se conoció en el bar, tuvieron hijos, y hoy vienen los hijos de esas parejas al bar, es increíble. Ya hoy me pasa que me cruzo con amigos que se conocieron acá y me dicen ¿A qué no sabés quién se casa? Y se van con las choperas para el casamiento, porque increíblemente La Cruz fue parte de eso», afirma Francisco. “Nos encanta ver cómo nuestras cervezas y nuestro espacio han sido parte de tantos momentos importantes en la vida de nuestros clientes”, asegura.

– ¿Cuántas personas están haciendo cerveza hoy? 

-Hoy somos cuatro trabajando en la fábrica, Fernando y Lucho empezaron como cocineros en el Bar y después terminaron cocinando cerveza en la Fábrica. Trabajamos juntos hace diez años y nos llevamos excelente. Para mí, mi filosofía de trabajo es que primero tiene que estar la calidad de vida, más allá del negocio. La calidad de vida es primordial.  Si el negocio crece ellos tienen que crecer. Y la persona siempre está por delante del trabajo.

– ¿Ves mucha diferencia entre el principio de La Cruz y la actualidad de las cervecerías hoy?

-Cuando nosotros empezamos éramos dos o como mucho tres y los últimos años fueron de mucho movimiento en Bariloche sobre todo por lo turístico. Las ciudades turísticas implican un movimiento gastronómico que tiene que acompañar. La gente que viene hacer actividades, tiene que salir a comer, y los gastronómicos y los cerveceros tenemos que acompañar ese crecimiento también. De hecho, creo que ayudamos un montón. Desde Dina Huapi hasta Circuito Chico tenés fábricas y cervecerías. Cada una con su estilo y su oferta. 

– ¿Cómo te llevas con los cerveceros Barilochenses? 

-La verdad, tengo muy buena relación con todos, formamos la agrupación de Asociación de Cerveceros Artesanales  de Bariloche (ACAB) y de hecho nos prestamos insumos, nos apoyamos entre todos. Como toda PYME en Argentina sorteamos siempre desafíos y las importaciones siempre fueron un problema. Las cerveceras tenemos esos mismos problemas.  Por eso empujamos para adelante, porque empezó a crecer todo y Bariloche creció un montón. 

– ¿Cuánto hay de artesanal y cuánto de industrial en tu proceso? 

-La devolución que a mí me genera mucha alegría, es que cuando te dicen que la calidad del producto puede gustar más o menos, pero siempre igual. Pero que no tiene problemas de espuma, siempre igual de amarga, por más mínima diferencia que haya, siempre está dentro del standard de lo que llamo «Industria Artesanal», porque uno trata de hacer las cosas industriales tanto en volumen como en procesos, pero no deja de ser artesanal y esto de tener constancia en el producto es lo mejor. Y en eso hacemos un esfuerzo enorme para que sea así. Es utilizar la parte positiva de la industrialización y la parte buena de la artesanalidad para salir adelante. 

-¿Cuáles son los próximos desafíos para la industria? 

-Creo que vamos a tener un problema con el lúpulo por las importaciones. La producción nacional no da a basto. Porque cada vez somos más cervecerías o porque tenés un diferencial con lúpulos de afuera. Lo nacional está copado. Va a ser un desafío habiendo un montón de lúpulo disponible en el mundo. 

La clave del éxito de La Cruz, es la calidad del servicio y la experiencia que ofrece este querido lugar, no sólo por su cerveza con carácter, sino también por el equipo humano que trabaja para lograr esto. Por eso, en el aniversario de La Cruz, no solo se celebró la cerveza, sino también a todas las personas que han sido parte fundamental de su historia. Es un verdadero ejemplo de cómo un negocio puede crecer y prosperar gracias al trabajo en equipo y a la pasión por lo que se hace.

ALGUNAS FOTOS DEL RECUERDO:

Cervecería La Cruz  | Cerveza La Cruz 

Nilpi 879 – San Carlos de Bariloche

Lunes a domingos de 17:30 a 02:00 horas.

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